LA DUDA ES DESAFIADA EN EL TEATRO NACIONAL
 
Laura Peralta 
laura.peralta@listindiario.com
 

Después de John Patrick Shanley presentar con éxito sobre las tablas de Broadway a ‘La Duda’ y luego llevarla al cine, el reto le fue traspasado a Germana Quintana para asumir la dirección de esta obra en la Sala Ravelo del Teatro Nacional y acercarse a la esencia de este impactante guión.

Quien haya visto la película protagonizada por Meryl Streep, la cual trata de ser una copia fiel de su presentación teatral pero con recursos propios de la cinematografía, puede apreciar en la obra presentada el fin de semana , que el guión se ciñe con fidelidad a la estructura de la cinta nominada al Oscar en el 2009.

La trama gira en torno a los cambios que afectan a la docencia religiosa. A pesar de la rigidez en las normas educativas, el Padre Ángel (Exmín Carvajal), y párroco del centro, rompe con este hermetismo. En su lucha por mantener un orden férreo, está la Hermana Luisa (Lidia Ariza), directora estricta e implacable, que lucha por demostrar que el cura abusa de un alumno haitiano, una certeza carente de pruebas.

“En la persecución de la maldad uno se aleja de Dios. Claro que hay un precio”
Lidia Ariza, al finalizar la obra en la Sala Ravelo del Teatro Nacional.

La Hermana Julia (Patricia Muñoz) es una joven y noble profesora que intenta seguir las normas de la directora pero que no ve la maldad en el párroco. Sin embargo, es sobre ella que recae la verdadera culpabilidad, pues su ligera e inocente sospecha de que el padre abusa del alumno extranjero, es acuciante para los prejuicios de la superiora.

El alumno es rechazado por su padre y encuentra en el cura un refugio ausente en su familia. Esto lo demuestra su madre (Aidita Selman), tras mantener una intensa conversación con Ariza en una de las escenas más relevadoras de la obra.

Participación

Ariza demuestra su autoridad durante toda la puesta, no solo por la relevancia de sus diálogos y la psicología de su personalidad, sino por llevar con precisión su tarea inquisitiva y autoritaria.
Mientras la estricta directora se empeña en asegurarse de sus sospechas, se ve a un Exmín Carvajal (el padre Ángel) que, por su posición ventajosa dentro del clero, logra credibilidad frente a los espectadores, pero a veces la pierde en actuaciones y, al final de la historia, luego de su batalla interpretativa con Ariza, es la veterana actriz que parece ganar la lucha, a pesar de que el párroco haya sido promovido hacia otra escuela y en una mayor posición.

Montaje

Los recursos artísticos se adecuaron al protagonismo de los abundantes diálogos, manteniendo una discreción musical y escenográfica, mientras la iluminación de Lillyana Díaz profundizaba en el dramatismo.

Aidita Selman debía ser un personaje lleno de expresividad dentro de la historia para alertar al espectador sobre lo que ocurría con el niño. La actriz no logró convencer al público del sufrimiento de una madre que prefiere que su hijo homosexual sea querido y protegido por un cura. Era imposible no recordar a Viola Davis al defender su rol maternal sin ir más allá de las dudas de la Hermana Luisa.

Presentar a la madre del niño haitiano con tez blanca, fue una sorpresa que se salía del guión original y algo que resultó ser un elemento interesante y peligroso a la vez, y quizá por esto Selman no logró conectarse con un rol sensible y revelador en esta pieza, sin nunca aclararse si era la verdadera madre del niño o su madrastra.

El guión estaba ahí, e indiscutiblemente bien elaborado. El reto era de los personajes, quienes debían transmitir con credibilidad los laberintos de una dramaturgia que dejó al espectador con serias dudas morales, algo natural por los matices del nominado guión.

El meollo de la obra no era saber si el padre abusó o no del niño, sino más bien las implicaciones de la culpa en cada uno de sus personajes y sus verdades, y otras aristas que también hacen referencia al poderío masculino en la Iglesia y de la imposibilidad de hallar una sola verdad ante las creencias de cada ser humano.

Germana Quintana dio este gran paso con altura, al extraer la esencia del guión para demostrar que la duda es tan poderosa como la certeza y, al mismo tiempo, para dejar a los espectadores con el desafío de escarbar en la enorme riqueza de una historia memorable en el cine y el teatro.


Tres Viudas Alegres expresan con humor la miseria de sus vidas
Escrito por: José Rafael Sosa (Joserafaelsosa.com)

La comedia, aparentemente evasiva y sarcástica, denuncia la vida conyugal miserable que, con honor y en silencio, llevan miles de mujeres

Si un aporte hay que reconocerle al Teatro Las Máscaras, ese es la constancia.  Y el otro, no menos importante, la construcción en el país del “Teatro  divertido de la proximidad” un concepto que amplió la manera de disfrutar de la experiencia teatral, creando una atmósfera  intimista, muy de cara a cara (en el sentido estricto de la expresión) para disfrutar teatro con humor, sobre la vida cotidiana y  casi siempre a partir de la miseriosa vida que llevan las mujeres en sus relaciones de pareja.

Al principio, cuando era  una experiencia nueva y se propuso Las Locas del Bingo, se sintió que una realidad teatral había tocado a las puertas del público. Las obras parecían ingenuamente humorísticas, montadas inicialmente para una reconexión estética de la cotidianidad, pero ¡Oh sorpresa!, la producción se ha mantenido firme en una línea temática constante: hacer pensar sobre la vida de pareja. No es fácil establecer que se trata de una “línea oculta” de la Germana y la Ariza, fundadoras de Las Máscaras, pero es así, es otra. Han logrado el cometido. Han creado una tradición que atrae semanalmente al  público nacional y extranjero que ya llena sus 51 sillas plegadizas, de metal y acolchadas y hace colgar en la puerta de entrada un letrero que dice “Excúsenos. la sala está llena”.

Teatro Las Máscaras tiene el valor del ejemplo. Tiene el aporte del concepto “teatro de proximidad”  y ahora hace una entrega que promete seguir llamando público como abejas al plato de miel.

Tres viudas parlantes

Las tres viudas coinciden en el cementerio para recordar la memoria de sus tres maridos. Y, desde la postura de lamentaciones y recuerdos laudatorios a los tres varones fallecidos, la comunicación entre ellas, va desgajando la miseria de vida que tenían, producto de la crueldad y violencia machista a que estuvieron sometidas.

Así desfilan por sobre las tumbas y los atuendos de negro de estas tres viudas, la pobreza lamentable en sus vidas sexuales, la  infidelidad masculina “social y abusivamente  permitida”, las  exigencias cotidianas de sus dueños que en vida fueron inconsecuentes, irrespetuosos y misóginos.
Las señoras García, Godoy  y Méndez se “desnudan” y con su destape conceptual, se exponen las existencias de muchas otras mujeres, probablemente incluyendo la de algunas que desde el publico intimista, se solazan y divierten con las ocurrencias en sucesión que enarbola la risa y encampana la alegría por lo bien ejecutado del hecho escénico.

Un teatro que no persigue experimentar nuevas corrientes ni dejar mensajes para su análisis posterior. El tema es directo, humano, sentido. Tres viudas que más que alegría en el momento, nos recuerdan con sarcasmo la ironía de la realidad que ridiculizan con gestos, palabras y canciones. La pieza deberían verla en pareja quienes quieran pasar un buen rato y tener un tema que detallar luego, en la tranquilidad de la casa.

Wendy Alba

Siendo la menos conocida de las tres actrices, esta intérprete ofrece una muestra de espontaneidad, chispa y trascendencia por encima del texto apuntado, original de Rances Richardson.

Wendy se interna en las honduras de su rol como Señora Godoy y se apoya en una gracia especial para interpretarla oralmente, para bailar sensualmente y para comunicar a partir de su expresividad facial y en particular mediante los movimientos de sus ojos y boca.

Compartiendo escena con dos veteranas como son Lidia Ariza y Jacqueline Estrella, Alba logra abrir un espacio que le hace  recibir una atención especial del público.

 
Q ¡Qué!
Sigue en cartel

La obra "Tres viudas alegres", sigue en escena en el Teatro Las Máscaras todos los fines de semana. Lidia Ariza, Jacqueline Estrella y Wendy Alba, dan vida a los tres personajes del montaje de la autoría de Rancés Richardson y con dirección de Germana Quintana

Emociones

Con momentos de mucha  tensión, emociones  y sorpresas, estas tres viudas intentan  descubrir el secreto que una de ellas guarda celosamente, pero también se encargan de hacer sentir al público que se da cita en la sala que su encuentro es un canto a favor de la amistad y la liberación como esposas que han vivido subyugadas a sus maridos. Llena desde su estreno, “Tres viudas alegres” tiene sus  funciones los viernes y sábados a las 8:30 de la noche y el domingo a las 6:30 de la tarde.

 
“Soltero, casado, viudo, divorciado”
En Las Máscaras este fin de semana

Estrenada anoche con un buen apoyo del público, el montaje “Soltero, casado, viudo, divorciado” seguirá en cartel todo este fin de semana, en el teatro Las Máscaras de la Zona Colonial.

Francisco Cruz, David Mueses, Hamlet Bodden y Félix Melián  protagonizan la obra que dirige la veterana Germana Quintana en el concurrido teatro dominicano, ubicado en la Arzobispo Portes, casi esquina Meriño.

La historia de  cuatro hombres

La divertida comedia de la autoría del argentino Ramón Sarmentero relata cómo cuatro hombres, desde su estado civil, hablan y analizan a la mujer y su relación con ella.

Cuatro cuadros, una plaza, un casa, un café y una parada de guaguas, son los lugares donde suceden las conversaciones más típicas de hombres que hablan de todo sobre las mujeres.

La obra muestra la larga e impiadosa batalla, desde el punto de vista masculino, esta vez totalmente separado del bando femenino y aparentemente irreconciliables.

Reflexiones y risas se despiertan en esta ya tradicional guerra de los sexos, en la que muchos hombres creen sabérselas todas.

Tanto Cruz, Mueses, Bodden y Melián, tienen una destacada trayectoria en las tablas dominicanas, habiendo participado en reconocidas obras de teatro. En este caso sus roles son totalmente diferentes.

“Soltero, casado, viudo, divorciado” tiene sus presentaciones a las 8:30 viernes y sábado, mientras que los domingos, las funciones son  a las 6:30 de la tarde.

 
Hombres se confiesan en Las Máscaras
Escrito por: José Rafael Sosa (www.joserafaelsosa.com)

La comedia “Casado, soltero, viudo, divorciado” está basada en el curioso modo masculino de ver a las mujeres. El enfoque es polémico y agradable

El teatro es la quinta frontera que permite la expresión en detalle de sectores que regularmente no logran expresarse con la vitalidad y el contacto vivo y de dos vías que facilita la plataforma de ilusiones y realidades que es el entablado. Cuando asistimos a presenciar Soltero, Casado, Viudo, Divorciado, original del dramaturgo y profesor argentino Román Sarmentero, acudimos con la actitud a que nos convocan las muchas obras ligeras que utilizan temas “mercadeables” para atraer a un público ya seguidor de obras que no problematicen más de lo que imponen los crueles márgenes de la realidad.
Germana Quintana, dirige a estos los cuatro actores: David Mueses, Francisco Cruz, Hamlet Bodden y Felix Melián, quienes  asumen el texto con gracia y la relativa rigurosidad que demanda una comedia. La pieza logra el objetivo de su concepto: cuestiona el machismo a traves del propio machismo; se burla del egoismo masculino en materia de fidelidad, ridiculiza los recursos farmacológicos para obtener potencia sexual y pinta el panorama de la manipulación  y vacilación varonil en la compleja relación con los seres maravillosos que son las mujeres. Entre todos, Francisco Cruz, el cibaeño viudo, saca la mejor partida por su versatilidad en la verbalización, estableciendo el mejor de los nexos con el selecto público seguidor de las Máscaras.

Melián, con amplia experiencia, está muy bien, pero en nuestra perspectiva esperábamos mucho más de su rendimiento. David Mueses presenta  algunos declives en la intensidad y el control de su personaje, superables si se pone en eso. Debe mejorar la vocalización en algunos instantes en los que sus parlamentos no salen con la limpieza oral necesaria.

Hamlet Bodden, el tiguerazo casado, mantiene buen nivel interpretativo, aun cuando cambia el tono con cada una de los tres cuadros de la pieza. Si quiere divertirse a costa de los hombres, no lo dude. Se reinicia el viernes en el adorable Teatro Las Máscaras.

Sarmentero

Román Sarmentero es dramaturgo argentino  y fundador del  Teatro Indicios, (www.teatroindicios.com.ar,).  Sus obras son solicitadas y representadas  desde  las Provincias de la República Argentina,  Israel, Suecia, Francia, Italia, Hungría, España;  México, Chile, Uruguay, Perú, Bolivia, Paraguay, Ecuador, Colombia, Venezuela, Honduras, Puerto Rico, República Dominicana, Costa Rica, Panamá, Cuba, Guatemala, Brasil, Angola, El Salvador y Norteamérica. Su correo es teatroindicios@yahoo.com.ar

 
“Soltero, casado, viudo y divorciado” está en cartel en el Teatro Las Máscaras de la Zona Colonial.
Escrito por: Miguelina Terrero (miguelinaterrero@homatil.com)

¡Nada como el  buen teatro!
Las puestas en escena abundan este fin de semana, brindando las mejores opciones de diversión para quienes gustan de este género

Teatro del bueno en escena llega a las salas dominicanas este fin de semana, con opciones que ya habían estado en cartel, pero que por su calidad y el apoyo que el público les dio en su momento, regresan con el mismo éxito. Estos motivos regresan al teatro Las Máscaras de la zona colonial, el montaje “Soltero, casado, viudo y divorciado” dirigido por Germana Quintana y con las acertadas actuaciones de Francisco Cruz, Félix Melián, David Mueses y Hamlet Bodden.

Con funciones a las 8:30 de la noche, viernes y sábado, mientras que domingo a las 6:30, la comedia de autoría del argentino Ramón Sarmentero relata cómo cuatro hombres, desde su estado civil, hablan y analizan a la mujer y su relación con ella.

Cuatro cuadros, una plaza, una casa, un café y una parada de guaguas, son los lugares donde suceden las conversaciones más típicas de hombres que hablan de todo sobre las mujeres.

La obra muestra la larga e impiadosa batalla, desde el punto de vista masculino, esta vez totalmente separado de los bandos femeninos y aparentemente irreconciliables. Reflexiones y risas se despiertan en esta ya tradicional guerra de los sexos, en la que muchos hombres creen sabérselas todas.

 
10 años del Teatro Las Máscaras
Escrito por: José Rafael Sosa (www,.joserafaelsosa.com)

Dos mujeres artistas han demostrado que para soñar hace falta poca cosa, pero que para construir los sueños, lo único imprescindible es volar muy alto y saber enfrentar cuantos retos imponga la realidad, cruel, desigual e injusta.

Germana Quintana, maestra de teatro, formadora de una larga relación de talentos, y Lidia Ariza, hace once años que decidieron establecer una pequeña sala de presentaciones de piezas de teatro.
Ellas analizaron que  contaban con numerosas relaciones  en el medio del teatro, debido a su labor de entrenamiento y dirección de varias compañías privadas, entre las que se destacaba esa gran cuna que a parido tan buenos actores y actrices, el Teatro del Club Arroyo Hondo.

Tenían ambas,  pues, una serie de factores a su favor: el talento disponible para ensayar y presentar obras, eran conocidas y aceptadas gracias a una labor de multiplicación de sus conocimientos, la conciencia clara y su pasión por la escena. 

Sólo estaban pendientes pequeños problemas de logística. Quintana y Ariza tenían, desde 1995, la Fundación Pro-Arte Dramático.

En agosto del 2000,  inauguraron  un concepto: el de la sala privada intimista. 40 butacas que estarían desde ahora disponibles todos los fines de semana.

 
Las Máscaras 10 años después
Escrito por: Margarita Brito (m.brito@elnacional.com.do)


El teatro de la Zona Colonial abrió sus puertas hace una década y se mantiene ofreciendo montajes de calidad

La directora teatral  Germana Quintana afirmó que las comedias que realizan no son ligeras, sino que llevan un mensaje de reflexión para que el público no salga vacío.

 Quintana considera que mientras más salas estén abiertas con obras en cartelera, más vida cobra el teatro y el público aumenta. Germana y la destacada actriz y locutora Lidia Ariza brindaron junto a un grupo de amigos, actores y periodistas, al celebrar los 10 años del concurrido Teatro Las Máscaras de la zona colonial.

Celebrando con “las locas”

Para celebrar este aniversario  el dia 14 de este mes de enero a las 8:30 de la noche y hasta mediados de marzo, iniciará  la cartelera de Las Máscaras  con el montaje “Las Locas del Bingo”, obra con la que hace 10 años abrió ese teatro, de la cual  hicieron  más de 200 funciones ininterrumpidas. La obra, que es interactiva y el público participa desde que llega y se le entrega un cartón de bingo, va dejando en los espectadores el sabor dulce y amargo de la soledad que agobia a uno de los personajes y la obesidad que atormenta a otro.

 Lidia Ariza, Karla Hatton y José Manuel Rodríguez participan en  esta historia como lo hicieron en  2001. El 18 de marzo se estrenará  “Las locuras de papi y mami”, con la actuación de Lidia Ariza, Jorge Santiago y los jóvenes actores Pamela de León, Kirsys Núñez y Bryan Payano.

10 años productivos

Nació  con la necesidad de crear un teatro  autónomo, que no se vale de reglas a la hora de brindar al público una opción para disfrutar del arte teatral.

El Teatro Las Máscaras tiene un amplio  programa que pretende despertar en los jóvenes  de todo el país, la pasión por las tablas.


Obra de teatro
Las Locas del Bingo y el valor de la identidad. Las carcajadas no se detienen. Pero el montaje es más que risas, es un llamado a la autoafirmación. Los protagonistas entonan con la gente
Escrito por: José Rafael Sosa (www.joserafaelsosa.com)

Con el Teatro  Las Máscaras, el más pequeño del país y su estilo hilarante y suave de teatro para llegar al alma de la gente por la vía fresca de la risa, se produce un fenómeno interesante: sus artistas tienen ya 10 años de haber comenzado sus labores en una salita con 40 localidades, separadas por 10 pulgadas del escenario, que apenas tiene 24 pulgadas de altura, con una taquilla que comenzó a 150 pesos y que ahora, adaptada a los tiempos de inflación macroeconómica, es de 400, siempre está lleno de gente que tiene que reservar previamente o pelearse para que se le venta una boleta cuando ya está lleno completamente.

El grupo que fundó Las Máscaras en el año 2000, seleccionó una pieza de la dramaturga moderna norteamericana J. Michels, que demandaba tres  personajes: dos hermanas, la una afectada por una tremenda falta de aceptación por ser gorda y la otra maniatada  existencialmente por su soledad, además de un hombre gracioso y homosexual que sirve de eje al juego de bingo real que se habrá de desarrollar, con premios para el público que se arma de sus cartones y su dotación de granitos de maíz.

Con una escenografìa reducida a tres sillas y una mesa,  el alma del montaje es el despliegue de gracia repentista que ejecutarán los tres personajes, dando una participación no esperada al publico y que producirá una experiencia de carcajadas y buen humor que ha hecho repetir la obra hasta 14 veces a una misma pareja que “vuelve y vuelve”, en primer lugar porque como los públicos son distintos, aun cuando el texto  base es el mismo, cada representación tiene colores distintos.

El mensaje

Hay quienes no valoran esta modalidad de teatro, acusándola de masificadota y facilista. Es injusta la imputación. Las Locas del Bingo, como muchas otras piezas que hemos disfrutado en Las Máscaras, tienen siempre un claro mensaje positivo.

En sus tramas viajan los temas sobre la familia, la fidelidad,  el deseo de superación, el valor de la risa como remedio universal, la ternura y la auto afirmación.

Este último aspecto, el de la aceptación de los defectos y propios, es el fuerte de Las Locas del Bingo, un montaje que es una celebración de alegría.

Este montaje es una cura. Una receta de buen humor que impacta a sus espectadores y les llama a vivir con la mirada puesta en lo alto.

Los protagonistas

Karla Hatton, hace genialmente de la hermana gorda, inaceptada  necia y repetitiva, desarrollando una relación de amor y odio con la gente y los otros dos personajes. Es una actuación vital, densa a ratos y que dará pie para el mensaje que finalmente desarrolla la obra.

Lidia Ariza es la soledad y la reflexión. Resultará incluso marternal y orientadora. La hermosura de su voz tan bien manejada es una de las prendas de Las Locas del Bingo, versión 2011.

José Manuel Rodríguez, como el personaje que canta el bingo, tiene la responsabilidad de ser el eje de las acciones. Su capacidad repentista  y la habilidad de meterse en la personalidad de su rol, le eleva en el aprecio de la gente que le disfruta al máximo.

Las Máscaras
 
El teatro Las Máscaras celebró en este mes de enero su décimo aniversario con la puesta en escena de  “Las locas del bingo,   la primera obra que fue puesta en escena cuando el teatro abrió sus puertas.  El éxito de este montaje ha permitido que  algunas personas hayan asistido a verla más de 14 veces.

 
Vuelven los jueves teatrales a Las Máscaras
Escrito por: MARGARITA BRITO (m.brito@elnacional.com.do)


Con la obra “Vamos a hacerlo parados”, que se mantuvo durante meses a casa llena, retorna una tradición

La necesidad de que los matrimonios alejen la monotonía motivó a José Manuel Rodríguez a escribir la obra “Vamos a hacerlo parados”, montaje exitoso, que se mantuvo varios meses  en cartel, bajo la dirección de Germana Quintana.

Patricia Muñoz y José Manuel Rodríguez protagonizan esta obra, con la cual el teatro Las Máscaras retoma la tradición de los jueves teatrales.

Estos dos actores jóvenes personifican a una pareja de divorciados que se enamoran, pero aunque el quiere casarse, ella teme al matrimonio por creer que la monotonía arruinaría la relación.

El montaje tiene un excelente manejo del doble sentido,  de manera real y delicada narra la historia.
 
Patricia Muñoz, de la obra “Eva y el sexo” y  el experimentado José Manuel Rodríguez, de “Las locas del Bingo”, entre otros personajes irán mostrando de forma hilarante las dificultades que confrontan estos enamorados. Mientras ella explica sus motivos para no creer en el matrimonio, él, durante toda la obra trata de convencerla, exponiendo también sus razones.

Ambos tienen argumentos fuertes, a los que se suman los argumentos del público, haciendo de cada puesta en escena una presentación totalmente diferente a la anterior.

Con la dirección  de Germana Quintana, éste  es otro de los montajes de Las Máscaras, en los que se establece  la interacción con el público asistente.

Las funciones son los jueves a las 8:30 de la noche, en en el Teatro Las Mascaras, ubicado en lacalle Arzobispo Portes esquina Arzobispo Meriño, en la Zona Colonial. Mientras que los viernes, sábados y domingos, sigue en escena el montaje "Las locas del bingo", que también protagoniza José Manuel Rodríguez junto a Lidia Ariza y Karla Hatton.

José Manuel Rodríguez

José Manuel Rodríguez, es ingeniero, actor, dramaturgo, guionista   y locutor. Ha escrito más de 20 obras teatrales y participado en más de cien, entre ellas: “Las locas del bingo” y “Mis tres suegras”.
 
En la actualidad, forma parte del programa “Focus” de Antena Latina, representando a “La Diva” y es profesor de teatro infantil en Casa España. También labora en Titirimundati, que se transmite por Telemicro.

Recibió el premio de las alcaldía de Providence y Rhode Island of Representative en el 2003, gracias a su participación en ´”Ta´tó nítido”, bajo la dirección de Germana Quintana.En el cine ha participado en las películas “Megadivas”, “Play ball”, “Al fin y al cabo”, “Nueva Yol3”, “Los locos también piensan”, “La maldición del padre Cardona” y otras.  Participó en las telenovelas “Condesa por amor” y “Trópico”, en la cual tuvo que grabar en Perú,  100 capitulos más de lo estipulado en el guión, debido a la popularidad de su personaje.

Patricia Muñoz

Es ingeniera Industrial con Maestría en Mercadeo. Descubrió su pasión por el teatro en el 1992 junto a Doña Germana Quintana en el Teatro Club Arroyo Hondo, compañía de la que sigue siendo miembro activa. Desde entonces ha participado en más de 24 montajes entre los que se encuentran: "Las Locas del Bingo" (primera obra en República  Dominicana con más de 200 funciones ininterrumpidas), "Eva y el Sexo" (para la cual fue nominada al Casandra como mejor actriz), "Nosotras que nos queremos Tanto" y "Vamos a Hacerlo Parados", entre otros, bajo la dirección de Germana Quintana. Tomó  clases particulares por un año con Manuel Chapuseaux y participo bajo su dirección en "Las Sirvientas" (2003) y en "Julieta y Julieta" (2006). Actualmente dirige el Taller de Arte y Francis y es Consultora Asociada de Pequio S.A. firma en re-estructuraciones y análisis de procesos.

 
“Nunca engañé a mi  mujer” sigue


La obra está desde los viernes en Las Máscaras

El Teatro Las Máscaras sigue presentando el montaje "Nunca engañé a mi mujer" comedia que narra las diferencias y en el fondo las similitudes de dos hombres: el clásico burgués acomodado y el bohemio, artista publicista.

Mientras  transcurre la trama se conocerán entre chistes y verdades, la personalidad de cada uno de os personajes y de cómo van cambiando los papeles en sus vidas según van contando sus  amores, desamores, conflictos de infancia, gustos y anhelos lo que hace que el espectador reciba sorpresa tras sorpresa entre risas y reflexiones.

Uno de ellos, el burgués acomodado y  a quien la rutina lo absorbe totalmente, y vive una vida sin sobresaltos, necesita hablar de un tema que le quita el sueño.

Ser o no ser fiel a la pareja es la cuestión, pasada ya la barrera de los 50 años, y quien mejor que un hermano  para confiar  sus temores, y su estricta convicción sobre la fidelidad.

 Y así con un diálogo muy ágil, muy realista estos dos personajes convierten la obra en una caja de divertidas situaciones y mil preguntas, risas y razonamientos que usted como público, se hará a sí mismo. Actúan en esta obra, Jorge Santiago, Francisco Cruz y Pedro Julio Henríquez, bajo la dirección de Germana Quintana.

 
Teatro cómico plantea gran drama
Escrito por: José Rafael S osa (joserafael.sosa@gmail.com)


Señora honesta solicita amante” continúa presentándose durante todo el fin de semana en Las Máscaras, con un gran elenco de actores y actrices

Tras el atractivo casi inocente y lúdico del montaje “Señora honesta solicita amante” que se desarrolla en Teatro Las Máscaras, en el cual la gente se ríe  hasta las lágrimas involuntarias, se retrata uno de los dramas por los cuales cruzan cantidad de parejas: la adicción a las mujeres jóvenes por parte de maridos a los cuales las canas les están anunciando el final de sus etapas de glamour cronológico y se comienza a perder facultades, lo que les lleva a conquistar a mujeres en el mercado extra-matrimonial. 

Escrito con habilidad, el argumento de J.Deval, tiene el valor de tocar con frescura lo que tantas veces se convierte en una tragedia de emoción y silencio en la vida de tantas mujeres, afectadas por el egoísmo masculino.

La actuación

El montaje es interpretado por un elenco de actores y actrices que han logrado crear un amigable espacio propio. Son ellos: Lidia Ariza,(intensa hasta las inusuales  lágrimas en el marco más difícil de lograr en teatro, la comedia), Jorge Santiago (efectivísimo y con quien hay la deuda del homenaje que el país merece) y José Manuel Rodríguez (que usa con inteligencia su histrionismo y su capacidad para improvisar con el público con el que interactúa) compartiendo escena con los jóvenes valores  Pamela de León (con dos caracterizaciones bien logradas), Jenny Polanco (fresca, auténtica), Daniel Sosa y Félix Melián (ajustados, graciosos y medidos).

Espacio y grandeza

Las Máscaras es un teatro levantado en una sala de casona familiar. Un espacio físicamente pequeño que permite un escenario de dos metros y medio y una platea de no más de doce, en el cual se acomodan ocho filas de sillas con cojines, ubicadas en dos bloques.

Todos los asientos tienen una categoría común: VIP, caracterizado por la proximidad con las acciones artísticas. Las Máscaras tiene que cerrar sus puertas a la hora de comenzar el montaje y regularmente se queda gente sin poder entrar producto de que se ha establecido en estos nueve años una tradición y una marca: esa que garantiza un teatro hecho por artistas entregados a las tablas, con producciones que, montadas sobre la burbuja desternillante de la riza, prometen un buen rato y, en más de una ocasión, la oportunidad para tratar agradablemente las inenarrables miserias humanas escamoteadas  de apariencias ordinariamente normales.

Historia

El Teatro las Máscaras comienza sus funciones el  9 de agosto del año 2001, con la puesta en escena de la obra “Las Locas del Bingo”, escrita por la  dramaturga norteamericana J. Michels, norteamericana y adaptada por Patricia Muñoz, dominicana. Con la actuación de Lidia Ariza, Karla Hatton, Grace Moore, Patricia Muñoz, José M. Rodríguez y Exmin Carvajal, divididos en dos repartos, con la cual se estableció el record nacional de presentaciones para un mismo montaje, más de 150.

Capacidad

La sala de teatro Las Máscaras cuenta con 50 asientos acolchados  para recibir a su fiel público que cada fin de semana compite por conseguir localidades.

Invariablemente hay que cerrar las puertas cuando todavía hay gente queriendo comprar boletas.
Este espacio cuenta con funciones todos los fines de semana y está ubicado en la  Arzobispo Portes, #56, Zona Colonial (al lado del Centro Cultural de España)  para contacto e información sobre obras teatrales y talleres puede comunicarse con Germana Quintana Directora  al   teléfono 809 687-9788.

 
Reconocen  personalidades en Las Máscaras

Con el develizamiento de una placa, el Teatro Las Máscaras reconoció a diferentes personalidades de la vida social y empresarial por los aportes que han brindado a este espacio teatral en sus 8 años de actividad cultural y educativa.

Este acto fue celebrado luego de la representación del montaje “Miss Piña Colada”,  y ante el numeroso público que cada fin de semana se da cita en esta sala de la Zona Colonial para disfrutar de los exitosos montajes que allí se realizan. Entre los distinguidos con el reconocimiento estaban Mario Koenig, Ana María Bustos, (La Madrina), Lorenzo Gómez y Fátima Rodríguez, quienes leyeron y colocaron la placa en una de las paredes de la sala teatral más activa de la ciudad capital. Luego del acto de reconocimiento la señora Germana Quintana  dijo que la obra “’Miss Piña Colada R.D.”, que ya lleva 64 funciones, continuará presentándose cada viernes y sábado a las 8:30 de la noche  y los domingos a las 6:30 de la tarde, pues la meta es seguir rompiendo record de presentaciones, como es costumbre de este espacio cultural.

 
LOCAMENTE EMBARAZADA
Bethania Ortega

SANTO DOMINGO.- Quienes buscan pasar un buen rato de forma constructiva tienen en el Teatro Las Máscaras la oportunidad ideal con su nueva propuesta teatral titulada “Locamente embarazada”.
El elenco del montaje lo componen  Cheddy García, José Manuel Rodríguez y Lidia Ariza, bajo la dirección de Germana Quintana.

La protagonista de la historia es Ariana y quien va relatando su experiencia, interpretada por Lidia, mientras que tanto Cheddy como José Manuel tienen varios personajes que se turnan.

Entre los personajes de Cheddy están: la madre, la enfermera, la amiga, la hermana. Rodríguez es el marido, el cuñado, el médico y otros más.

Todas estas intervenciones se van turnando de forma ágil y entretenida. Este trío logra una química en escena que se disfruta, con el toque original y criollizado que se le suele dar a las piezas teatrales extranjeras.

La trama está basada en una obra original de la dramaturga costarricense Ana Istarú, quien ha obtenido excelentes críticas y premios. Por esta razón ha sido presentada en diferentes escenarios de países latinoamericanos y de Europa.

La problemática

La historia plantea toda la problemática que enfrentan las mujeres embarazadas. Abarca desde los consejos, de muy variadas intenciones, que suelen recibir las mujeres cuando están gestando, los comentarios mortificadores, las confusiones y las vicisitudes por las que atraviesa una mujer durante todo este proceso.

Al mismo tiempo busca denunciar situaciones que se dan en muchos centros públicos de salud en los que las mujeres parturientas no son tratadas con la humanidad debida y se obvia el cuidado físico y emocional que la situación amerita.

Las muchas veces exasperante intromisión de los familiares que con intención de ayudar terminan complicando las cosas; estas y otras situaciones muy comunes en la vida de mujeres que inician familia se trata en “Locamente embarazada”.

En palabras de Ariza es una propuesta divertida, en la que se dan situaciones hilarantes, con un mensaje muy positivo que le sirve a las parejas para ver reflejados algunos de sus problemas y la forma en que su cónyuge ve las cosas.

Desde lo masculino

La obra toma en cuenta desde la perspectiva masculina todas los problemas y situaciones por las que atraviesa un padre primerizo.

Originalmente esta obra fue concebida para que la interpretara una sola actriz, pero en esta occasion se decidió dar oportunidad a otros talentos que también pudieran aportar otros elementos enriquecedores para los personajes.

La primera presentación está pautada para el viernes 5 de septiembre, a las 8.30 de la noche. Las funciones se ofrecerán los fines de semana, viernes y sábado a las 8.30 de la noche y los domingos a las 6.30 de la tarde.

El costo de entrada son 400 pesos y permanecerá en cartelera de forma indefinida como suele suceder con las obras del Teatro Las Máscaras.

Esta sala alternativa funciona desde el año 2001, obteniendo muy buena respuesta del público que llena los asientos.

Este éxito lo confirman obras que han llegado a celebrar su función número 100, como es el caso de “El prestamista”.

La actriz afirma que al contrario de lo que se suele comentar, el teatro tiene su espacio en la cultura dominicana y es muy consumido, sobre todo los llamados teatros alternativos.
Lo que falta es publicidad, para que más personas sepan de la existencia de estas opciones de sano entretenimiento.

Estos no cuentan con el espacio y requisitos de admisión con los que grandes teatros del país condicionan a quienes asisten a sus espectáculos. Asimismo, hay diferencia en el costo de las entradas, pero en cuanto a la calidad está a la altura de los principales escenarios.
El Teatro Luna y el Teatro Guloya forman parte de este grupo de salas alternativas.

 
PEQUEÑOS RINCONES QUE LLEVAN AL TEATRO
Lecturas de Domingo 6 Julio 2008
Jonathan.liriano@listindiario.com

Las salas alternativas de teatro son espacios pensados para que el público recree la mente y escape de la cotidianidad. Santo Domingo cuenta con varios de estos lugares creados por teatristas que nunca se han rendido ante las dificultades que causan los bolsillos vacíos, y que apuestan a la construcción de una nueva cultura, en la que se incluya al espectáculo teatral como uno de sus motores principales.

“Cuando abrimos la boca para sonreír, también se nos abre el entendimiento. A través del teatro tú logras decir cosas a la sensibilidad con más fuerzas que las que dices con la razón”, afirma Julissa Rivera, dramaturga, actriz, y directora teatral.

Los propietarios de estas salitas tienen que enfrentarse todos los meses al pago de la energía eléctrica, el agua, el mantenimiento y, a veces, el alquiler del local donde se establecen, para poder continuar presentado obras teatrales que no consiguen retribuir el dinero de inversión.

Según el director de la Escuela de Teatro de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Dionis Rufino, el actor dominicano es un artista frustrado porque no cuenta con salas donde presentar sus trabajos y desarrollar las técnicas aprendidas.

El dramaturgo y director teatral opina que las salas independientes de teatro deben ser respaldadas por políticas estatales, porque son lugares de promoción de la cultura nacional.

En la Zona Colonial, todavía se abren las puertas de estas salitas que esperan por un público deseoso de abrirse a la alegría, las ideas y al arte que comenzó en las antiguas tierras de Grecia y resurge sobre las tablas del teatro alternativo nacional.

Salitas de teatro para revivir los sueños

Antes de comenzar una función, las luces de las salitas alternativas de teatro se apagan, para que el público consiga verse el alma con toda claridad. Estos son lugares privilegiados de la alegría, “repúblicas independientes del espíritu” y espacios que dilatan las conciencias, que sugieren nuevos tipos de conducta, según la definición de Claudio Rivera, director y fundador de Teatro Guloya.
Las principales salas independientes de teatro de Santo Domingo fueron construidas en antiguas casas y apartamentos de la Zona Colonial: Casa de Teatro, en la calle Arzobispo Nouel, Teatro Las Máscaras y Teatro Guloya en la Arzobispo Portes, y La Cuarta, Espacio Teatral, en la calle Espaillat casi esquina Conde.

Todas se caracterizan por un reducido tamaño poseen un número promedio de 60 butacas-, lo que facilita la construcción de un ambiente íntimo entre público y artistas. Las cuatro emplean pocos recursos técnicos y mantienen sus puertas abiertas a todo tipo de manifestación artística de grupos que deseen rentarlas.

Los fundadores de estos pequeños universos culturales son todos teatristas de reconocida trayectoria. La necesidad de contar con un espacio para expresar sus ideas, sueños y propuestas escénicas, sin las trabas económicas y de tiempo que imponen las salas estatales, los llevó a lanzarse a un negocio que les ha dejado poco dinero y muchas satisfacciones.

“Yo lo que quiero es morirme haciendo teatro. Sobre todo, haciendo un teatro que la realidad no me imponga. Un teatro que no esté subordinado a las leyes del mercado, que no sea esclavo de los gustos industrializados, que no sea esclavo de la estética dominante, un teatro que no repita la realidad en el escenario, sino que se invente a sí mismo. Un teatro inconforme para un público inconforme con la realidad en que vive”, afirma Claudio Rivera, al referirse a las motivaciones que lo han hecho dedicarse a tiempo completo al proyecto de vida que comparte con su esposa, la actriz y dramaturga Viena González.

Mantener la sala abierta durante varios fines de semana consecutivos es una meta que no todos los productores pueden alcanzar, debido a los altos costos de producción de los montajes -en algunas obras se invierten hasta 250 mil pesos- y los precarios beneficios económicos que reportan, cuando no hay déficit. La de Teatro Las Máscaras, dirigido y fundado por las actrices Germana Quintana y Lidia Ariza, es la única sala independiente del país que tiene presentaciones todos los fines de semana del año, exceptuando la última semana de diciembre y la primera de enero, cuando se cierra para un merecido descanso.

La avenida Broadway, localizada en la zona de Times Square, en New York, es conocida internacionalmente como la meca del teatro y los musicales. En sus alrededores se han instalado 39 escenarios teatrales, donde se presentan costosos y atractivos espectáculos, todos los días del año. La renta de estos teatros se encuentra entre las más caras del mundo. El montaje de un show en Broadway implica una inversión que pocos productores y artistas pueden hacer. Por eso existe Off Broadway, como se les llama a las pequeñas salas que no están enclavadas en las cercanías de la popular avenida. En Off Broadway los escenarios son muy reducidos, como aquí, y se montan obras que requieren de un bajo presupuesto para su realización.

En América Latina, las capitales de Argentina, Colombia, Venezuela y Cuba se hayan entre las de mayor tradición teatral. Son famosas las cientos de salas de Buenos Aires, el Teatro Alternativo de Venezuela y las salas teatrales de Cuba, donde hay hasta dos escenarios por municipio con presentaciones todos los días del calendario. Manizales, ciudad colombiana, es la sede del importante festival internacional de teatro que lleva el mismo nombre. Los escenarios alternativos de estos países se prestan para la exhibición de espectáculos de marcado contenido ideológico.
Así, con ideologías, comenzó el arte dramático alternativo de República Dominicana a dar sus primeros pasos.

Basilio Nova, Director Nacional de Drama de la Secretaría de Cultura, conserva claros recuerdos de estos inicios. Recuerda que a finales de los años 60, el gobierno de Joaquín Balaguer acusaba de comunista a todo aquél que manifestara ideas distintas a las de su régimen. Las represiones sacaron a los teatreros locales de las salas oficiales, rememora Nova.

El movimiento latinoamericano que buscaba la creación de una propuesta escénica de la región vio obstaculizada su entrada a Santo Domingo, porque los artistas que podían integrarse a él quedaron sin tablas donde presentar sus creaciones. Fue entonces cuando aparecieron los atrevidos. Los cines Rialto y Élite, en el Distrito, se utilizaron como escenarios dramáticos. Un grupo de artistas de la danza abrió el Ballet Teatro, en la Simón Bolívar. Mientras que el director y dramaturgo, Rafael Villalona, organizó un movimiento de teatro popular conocido como Nuevo Teatro. Esta agrupación instauró la Sala del Futuro, un espacio en el que generalmente se trabajaban producciones experimentales. Nuevo Teatro sirvió de escuela a toda una generación de actores y actrices que se formaron en el rigor y la depuración de los montajes que este grupo de inclinación popular desarrollaba.

Sin embargo, la única sala teatral de aquella época que se ha mantenido hasta la fecha es la de Casa de Teatro, creada en 1974 y dirigida por “El Duende”, Freddy Ginebra.

Casa de Teatro es el hogar de la creatividad dominicana. Entre sus rincones andan y desandan los recuerdos de grandes artistas nacionales de la pintura, la música, la danza, la fotografía, el ballet, la literatura, la escultura, y el teatro. Cada año en “la casa” se realizan unas 30 exposiciones culturales y diversos concursos literarios. “Sueño y proyecto que se unificaron y todos los esfuerzos se conjugaron para que este viejo espacio se convirtiera en un centro de cultura donde los artistas nuevos y los consagrados encontraran su nido y desde allí aprender a volar con sus talentos”, dice Freddy Ginebra.

Como Director Nacional de Drama y teatrista de larga data, Basilio Nova conoce el resto de las salitas independientes que hay en el país. Menciona la del Teatro Luna, en el sector de Mejoramiento Social, de la capital, dirigida por Altagracia Calderón y Fausto Grullón; una salita propiedad del pintor Juan Mayí, en la Zona Colonia; La 37 por las tablas, en la casa número 37 de la calle Benito Monción, en Santiago, y el escenario del Centro de Arte, también en Santiago.

Basilio Nova opina que los creadores locales de teatro independiente hacen un aporte cultural de gran valor para la sociedad dominicana. Reconoce las limitaciones económicas que sufre esta clase. Y sostiene que lo que  les hace falta a estas salas es  constancia en la presentación de carteleras, para madurar las obras y hacerse de un público fijo.

Dionis Rufino, director y fundador de La Cuarta, Espacio Teatral, ve el problema desde otra óptica. Piensa que el mal manejo que se da a las salas públicas, el encarecimiento y desmejoramiento de las condiciones de las salas privadas, la ausencia de una política cultural coherente por parte de Estado, y la ausencia de auspiciadores que respalden los eventos han traído como consecuencia la imposibilidad de un desarrollo del teatro independiente dominicano. “Debe generarse una política que tome en cuenta los espacios alternativos porque somos nosotros los que estamos haciendo la cultura”, plantea.

En cuanto a la actividad en las salas oficiales, la Eduardo Brito del Teatro Nacional se ha convertido en años recientes en el escenario de numerosos espectáculos musicales. La Bella y la Bestia, Peter Pan, Jesucristo Súper Star, El Beso de la Mujer Araña y Los Miserables han sido algunas de las obras montadas en la sala grande. El musical es un género que permite la participación de muchos actores a la vez, quienes también deben formarse como cantantes y bailarines para poder trabajar en estos. En la producción de esta clase de eventos siempre se hace una inversión en millones de pesos, explica el productor de musicales, Amaury Sánchez.

Entre los gastos que se realizan en estas presentaciones está el alquiler de la sala -que cobra un 15 % de las ganancias generadas por boletas-, el pago los derechos de autor del libreto, que casi siempre es importado, del vestuario, maquillaje, equipo técnico, publicidad y soporte logístico. Otros gastos se hacen en la escenografía, que puede ser importada o hecha en el país, en el pago de los directores escénico, de coreografía y musical. A los actores se les paga por presentación y no por ensayo, una vez concluidas todas las funciones.

Los directores teatrales Germana Quintana y Franklin Domínguez, coinciden en que este tipo de show puede calificarse como una muestra del progreso que experimenta el quehacer teatral dominicano.
Domínguez explica que, aunque aquí hace falta la construcción de, por lo menos, una sala de teatro en cada provincia, lo único que le puede garantizar a un actor una fuente de empleo fija es su capacidad interpretativa y una preparación constante. Esto porque en el país existen muy pocas salas de teatro, mientras cada año de las escuelas de Bellas Artes, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), y de algunos centros privados egresan nuevos actores buscando oportunidades para confirmar lo aprendido.

Para confirmar lo aprendido precisamente, porque los actores, “los de verdad”, no nadan buscando el dinero, explica Julisa Rivera, actriz y dramaturga.

La artista dice que el teatro, “el de verdad”, siempre ha sido una profesión con ciertos grados de marginalidad, porque es contestataria y subversiva, y no está llamada a tener un gran apoyo económico. Por eso ni Rivera ni su esposo, Dionis Rufino, viven de la salita de teatro que dirigen-La Cuarta-, sino para ella. De sus propios bolsillos le inyectan recursos, trabajo y sueños, porque siempre la quieren ver abierta. Ese es su placer compartido.

Los esposos dirigen sus obras al público joven, a ese sector de la población que todavía no se conforma con el orden establecido, que busca nuevas explicaciones del mundo que lo rodea. Creen que ganarse un público es una tarea sumamente difícil en este país, por la poca cultura teatral de los dominicanos, que a su vez surge de los bajos niveles educacionales de la mayoría de la población. Llaman a los organismos estatales a cumplir con el papel que les corresponde, y a implementar políticas de apoyo a los gestores de la cultura.

El reto de los teatristas de La Cuarta es el mismo que esperan superar sus demás colegas en las otras salitas alternativas de teatro de la Zona Colonial: mantener abiertas sus puertas para poder vivir y morir haciendo teatro, el arte de las almas, de las ideas, de la esperanza.

Principales salas oficiales del país

La actividad teatral de República Dominicana está centralizada en Santo Domingo porque es en la capital donde se encuentra la mayoría de las salas oficiales. Esto, dicen algunos teatristas, impide el desarrollo de las artes escénicas entre la población que vive en el interior.

El Teatro Nacional tiene tres salas: la sala principal Eduardo Brito, con 1589 butacas; la sala Ravelo, con 189, butacas y la sala De la Cultura, con 220.

Para rentar cualquiera de estas salas, las agrupaciones teatrales tienen que hacer una solicitud por escrito a la dirección del teatro, donde deben demostrar la trayectoria y calidad de los artistas que se presentarán. En el palacio de Bellas Artes, que está en reconstrucción, se encuentra la sala Máximo Avilés Blonda, con 600 localidades. Próximamente, el Palacio será reinaugurado con dos nuevas pequeñas salas, según las autoridades. En la Escuela de Bellas Artes existe la sala Manuel Rueda, con 550 asientos y que carece de los equipos de tramoya. Recientemente se inauguró la sala Monina Solá, en Villa Juana, con 317 butacas, y equipada con modernas luces y sonido de calidad, según Basilio Nova, Director Nacional de Drama.

El Gran Teatro del Cibao cuenta con la sala de la Restauración, que tiene unas 1600 localidades, y con la sala Julio Alberto Hernández, que es la equivalente a la Ravelo de Santo Domingo. La Secretaría de Cultura tiene el proyecto de inaugurar próximamente salas teatrales en los centros de la cultura de Elías Piña, Pedernales, y La Vega, así como la del Centro Ateneo, en Azua. En La Chocolatera de Puerto Plata también se abrirá una sala. Las autoridades dicen que construirán un circuito nacional teatral.

 
“LAS 3 HIJAS DE SU MADRE”

SANTO DOMINGO 22 de septiembre 2007.- Pregúntese usted si es necesario negar la femineidad y el impulso maternal para forjarse la imagen de una nueva mujer, inteligente y competitiva.

“Las 3 hijas de su madre”, el nuevo y atrayente montaje de Las Máscaras, cuenta sobre tres hermanas, tres mujeres extremas complementarias a la vez que se reúnen durante toda una noche para tratar de resolver la gran pregunta de su vida: ¿por qué nos abandonó nuestra madre?

En “Las 3 hijas de su madre” se aprende y enseña que el hoy es un pantano que nos impide caminar y nos va hundiendo en el lodo sin darnos cuenta.

Aprender a perdonar, aceptar el dolor y dejarlo sanar en los brazos de un ser querido solo eso nos puede salvar de la locura.

La obra es dirigida por Germana Quintana y cuenta con las actuaciones de Lidia Ariza, Montessori Ventura y Josefina Muñoz. Sube a escena los días sábado 22, a las 8:30 y el domingo 23 de septiembre.

Lidia Ariza, Montesori Ventura y Josefina Muñoz protagonizan el montaje y están ensutiasmadas con la nueva propuesta teatral que Las Máscaras.

 
Teatro de talento, fe y vocación de escena
Escrito por: José Rafael Sosa (www.joserafaelsosa.com)

Cuando se anunció, hace 10 años y 9 meses, que se abriría un teatro, en la pequeña sala de una casona de la Zona Colonial, ahí en la calle Arzobispo Portes casi esquina Arzobispo Meriño, bautizado con el nombre de Las Máscaras , en los corrillos displicentes de la escena dominicana, se dijo “!Pero es que tienen que estar locas Lidia y Germana! ¿Quién ira a ir a eso?”.

Pasado el tiempo, Las Máscaras, como teatro, ha afirmado una marca demandada incluso por un público de alto poder económico, personas de clase media, estudiantes de teatro, profesores de la escena, artistas y visitantes extranjeros que acuden atraídos por lo que le dicen de esta reducida e inmensa galería del teatro vodevil, ese que entrega sus mensajes con los entretelones de la risa, aderezada con una intención didáctica, social y moral que tiende a educar en valores positivos, más allá de la carcajada del momento.

Las locuras

El más reciente de los montajes, Las Locuras de Papi y Mami, de Alfonso Paso, resulta una pieza divertida, bien actuada en general, en un conjunto de interpretaciones que permite detectar la sorprendente fuerza de una

juvenil figura, Pamela de León, que evidencia un dominio vocal y una presencia escénica que deja sentir que algo nuevo ha llegado.

Lidia Ariza y Jorge Santiago apelan a su probada veterana trayectoria para hacer roles protagónicos deliciosos y cargados de matices,

Desde sus papeles de hijos de los dos “viejebos” Kyrsis Núñez, como Luisa, y Bryan Payano, como Julio, hacen su trabajo a pesar de que se nota les hace falta ese don que solo aporta la experiencia. No pueden ser juzgados con severidad, `pero ambos deben exigirse mucho más a si mismos.

Recomendable para ser vista más de una vez, la obra envuelve en su picardia disfrutable, un mensaje que llama a vivir plenamente la vía, no importa la edad o las circunstancias. No se la pierda.

UN APUNTE

Amar el teatro

El público que acude a Las Máscaras, que ya es constante, que no deja ninguna función sin un lleno total, que tiene que reservar con tiempo para encontrar una de las 32 plazas disponibles, ha definido su amor por el teatro.

Sobre todo si se toma en cuenta que allí encontrará butacas que no cuentan con la comodidad de otros escenarios lujosos, y que el espacio poco al punto de que a actores y público los separan menos de un metro.

El público que asiste, que incluye gente de las cúpulas empresariales y de las familias destacadas, que se codea con otros ciudadanos sin renombre social, evidencia su necesidad de una escena que le haga reír y reflexionar.

 
“El Prestamista” sigue cosechando éxitos
Escrito por: ROSARIO TIFÁ

SAN JUAN, PUERTO RICO. La obra teatral “El Prestamista”, del escritor chileno Fernando Josseau, volvió a presentarse aquí con rotundo éxito, de la mano del actor Exmin Carvajal.

El dominicano dijo que el montaje será llevado a otros teatros de América, incluyendo Broadway en Nueva York, Estados Unidos.

Carvajal, que actuó en un semi monólogo con el también actor criollo Melvyn Martínez, precisó que en Broadway será presentada en septiembre, mientras que en mayo será llevada al teatro de Bellas Artes de Caracas, Venezuela, y posteriormente al Festival de Teatro de Washington D.C., así como a Costa Rica.

El público que asistió al Teatro Café Ambassador, situado en la avenida Ponce de León, aplaudió de pie a los actores dominicanos al finalizar la presentación de la obra.

La trama

El actor principal, Exmin Carvajal, representa a tres individuos de tres clases sociales bien diferenciadas compuestas por el típico “tiguerón dominicano” con su ingenio y humor popular, un marqués afeminado, cínico y con gran sentido de humor y a un hombre adinerado.

La obra teatral que gira a través de una trama del asesinato de un prestamista que envuelve a tres individuos fue descrita como “el gran éxito” de su autor y del actor también chileno Raúl Montenegro, quienes lograron 88 funciones en el Teatro Las Máscaras de la Ciudad Colonial de Santo Domingo en la República Dominicana.

Más proyectos

El joven actor dijo que tiene entre otros proyectos la presentación en octubre de la obra “Orquesta de señoritas”, con siete hombres en escena en la sala Ravelo del Teatro Nacional de Santo Domingo. Vaticinó que la producción será muy divertida y a la vez dramática.

En junio tiene pautada su participación junto a la actriz Cecilia García en la obra “El Graduado” en el teatro de Bellas Artes y en la cual también actuarán Karina Noble y un actor dominicano que no identificó, residente en Miami.

Las frases

Exmin Carvajal

Germana Quintana es la artífice de quien soy como actor y productor de teatro. Ha cuidado mi carrera artística desde que era un niño”.

Su formación y sabios consejos han sido los parámetros que han guiado en esta carrera”.

 
“Señora honesta solicita amante”, entretenida comedia
Escrito por: CARMEN HEREDIA DE GUERRERO

Asistir un domingo en la Ciudad Colonia de la Capital, al pequeño y acogedor Teatro Las Máscaras, a disfrutar de una comedia, género con el que se identifica dicho teatro, es una experiencia gratificante.

Como decía Miguel Mihura “el humor es un capricho, un lujo, una pluma de perdiz que se pone uno en el sombrero, un modo de pasar el tiempo”.

El humor verdadero no se propone enseñar o corregir porque no es esa su misión. Lo único que pretende es que, por un instante nos salgamos de nosotros mismos, comprender que todo tiene un revés.

El humorismo es lo más limpio de las intenciones, el juego más inofensivo, lo mejor para pasar las tardes”. De eso se trata, de pasar un momento divertido, y la obra “Señora honesta solicita amante”, adaptada y dirigida por Germana Quintana, logra ese propósito.

Sin embargo, no es sólo una pluma de perdiz en el sombrero. Esta comedia ligera, actual, tiene una lectura interesante, una advertencia a los hombres, que en su condición de impenitentes libertinos e infieles, descuidan a su mujer, sin pensar que ésta puede agradar a otros y enamorarse también. En este juguete cómico, los protagonistas caen en su propio juego, y descubren que hay otras vías para ser felices.

El humor descansa en el color local, el juego de palabras, las alteraciones fonéticas, las expresiones y modismos propios de nuestra idiosincrasia, son manejados por los jóvenes actores y actrices con singular gracia y desenfreno.

Daniel Sosa, Felix Melián y Glenys Vargas logran una buena dosis de humor que se decanta con Pamela De León, exquisita en su doble papel. José Manuel Rodríguez el esposo, además de gracia, consigue cierta transición en su personaje.

La profesionalidad de Lidia Ariza se manifiesta y junto a Jorge Santiago, magnífico, logran un dueto formidable.

La pequeña Sala posibilita la interacción, el público interactúa, se hace cómplice, son parte de la trama, se convierte en un personaje colectivo.

 
“Nunca engañé a mi mujer” en Las Máscaras
Escrito por: CARMEN HEREDIA DE GUERRERO

El Teatro Las Máscaras se ha convertido en el lugar idóneo para el escape los fines de semana de aquellas personas que gustan del teatro, especialmente de las comedias de evasión.

Durante dos meses se ha presentado con notable éxito la obra “Nunca engañé a mi Mujer”, una recreación escénica en clave de comedia, cuyo texto ágil e ingenioso, mantiene al público entretenido, provocando por momentos la sonrisa o la risa contagiosa.

El argumento actual, cotidiano, reune a dos hermanos: Juan, un burgués, pasado de los cincuenta, recatado y apegado a cánones morales seculares, y el otro, Felipe, un hombre moderno, libre, más bien, libertino, que sabe “vivir la vida”. El motivo del encuentro es la necesidad de Juan de contar a su hermano la situación por la que atraviesa, su temor de claudicar a su pretendida fidelidad, el que nunca ha engañado a su mujer. El asunto se complica, no se trata sólo de “una canita al aire”, Juan se encuentra ante un verdadero amor otoñal.

El diálogo entre los dos personajes se torna ameno, hilarante, crea situaciones. Jorge Santiago, -Juan- es el perfecto burgués, de exquisitos ademanes y gestos oportunos, su actuación pretendidamente teatral, logra construir el personaje; Francis Cruz –Felipe- estupendo, desenvuelto y con gracia asume su rol, ambos, dos caras, dos actitudes, se complementan en su contraste. Un figurante, Pedro Julio Henríquez –el mozo- en sus intermitentes salidas, pone otro toque de fino humor. La comedia en su trivialidad, deja un resquicio a la reflexión, ¿Qué es lo verdaderamente importante?, ¿Vivir?, ¿disfrutar cada momento, tal y como piensa Felipe? Cada cual decide su posición ante la vida.

Las claves

1. Conclusión

Nunca Engañe a mi mujer” es una exquisita forma de pasar el tiempo en el Teatro Las Máscaras de la calle Arzobispo Portes casi esquina Arzobispo Meriño en la Ciudad Colonial.

2. Los actores

Jorge Santiago (Juan) y Francis Cruz (Felipe) hacen un excelente trabajo actoral.